Muchos se preguntarán qué hace una pregunta sobre zoológicos (y otros lugares parecidos) en un blog de veganismo. ¿Qué no se supone que el veganismo es pura comida natural, una dieta con alimentos orgánicos, libre de grasas, sin productos de origen animal y ya?

Pues no. Siento el deber de hacer esta mención en mis publicaciones porque es la impresión que un montón de personas tienen sobre ser vegano. Es cierto, muchas personas pueden comenzar con una dieta 100 % vegetal por cuestiones de salud (o medioambientales o qué sé yo), pero el veganismo es dejar de usar a los animales simplemente porque no nacieron para servirnos.

Ni para entretenernos.

Pero no siempre he estado en contra de los zoológicos, ni en contra de los circos con animales, etc. De hecho, cuando era niña me encantaba ir al zoológico con mis abuelitos y mis tíos porque amaba ver a todos los animales, desde pingüinos hasta jirafas.

En el acuario me sentía como si estuviera navegando con un submarino bajo el agua. Y en el circo me parecía que los animales se estaban divirtiendo haciendo trucos para nosotros. Entonces, ¿qué cambió?

Al hacerme vegana y descubrir el horror por el que pasan los animales llamados «de granja» comencé a preguntarme qué era lo que sucedía realmente en otros establecimientos donde tienen animales. Después de todo, siempre nos venden la imagen de la vaquita pastando feliz en un campo y de la gallina picoteando y raspando el suelo sin mayor preocupación. Pero esto está, en verdad, muy alejado de la realidad.

Después de investigar y ver documentales al respecto, por primera vez, vi algo que nunca había visto (o, mejor dicho, que nunca había notado) antes: sus jaulas.

Tras las rejas de un zoológico
Los zoológicos encarcelan a animales inocentes

Quizá no todas las jaulas sean con barrotes, como solemos imaginárnoslas. Algunas parecen piscinas, otras son más mentales, como las de los elefantes usados en los circos.

Los animales usados para entretenimiento son mantenidos en estos establecimientos con un solo fin: generar ingresos para los dueños del lugar. Es muy común que sean mantenidos en las condiciones mínimas indispensables para que sigan vivos y la gente siga pagando para verlos.

No han faltado en redes sociales las publicaciones referentes al maltrato que reciben los animales que han sido encerrados en establecimientos de este tipo solo por ahorrar dinero y porque, obviamente, no les importa la vida de esos animales.

Además, debemos tener en cuenta que muchas de estas especies se encuentran fuera de su hábitat natural, en espacios muy reducidos y muchas veces tienen problemas psicológicos por estar sometidos a estas condiciones de vida (y también porque muchas veces están solos).

Elefante agarrando su propia cola para reconfortarse en un zoológico
Bebé elefante trata de reconfortarse agarrando su propia cola

Y es por eso precisamente que muchos animales en cautiverio desarrollan un trastorno conocido como zoocósis, que engloba comportamientos anormales en torno a su sexualidad, su alimentación y desviaciones de lo que se consideraría normal para su especie.

Si alguna vez has visitado alguno de estos lugares, seguramente te ha tocado ver animales que se mueven de un lado a otro sin parar o que realizan algún otro tipo de movimiento de manera repetitiva.

¿Qué puedes hacer?

Lo principal es dejar de apoyar este tipo de negocios y presionar a las autoridades. Recuerda que estos establecimientos existen únicamente para generar ganancias, por lo que si suficientes personas dejan de visitarlos, eventualmente dejarán de existir.

Hay muchos santuarios que realmente se enfocan en la conservación y rehabilitación animal. Es más recomendable apoyarlos a ellos e incluso, si está cerca de donde vives, podrías ser voluntario y asistir en las labores del santuario. ¡Pero ojo! También hay muchos lugares que dicen ser santuarios pero en realidad no lo son, por lo que tendrás que informarte bien.

También puedes apoyar a lugares que te permitan ver animales en su entorno natural o hacer actividades que te permitan observar la vida de los animales que te interesan (obviamente sin interferir en su vida).

Una de las acciones más importantes que podemos tomar (además de no apoyar a estos establecimientos) es tomar conciencia acerca del cuidado de nuestro entorno y el hábitat de los animales y no comprar productos que fomenten su caza o explotación (como el marfil, por ejemplo).

Por último, siempre podemos observar a los animales en un sinfín de documentales que existen hoy en día que retratan su vida salvaje. Quizá no sea comparable a verlos en vivo, pero sin duda es mejor verlos en su hábitat natural que encerrados.

Si te interesa leer más al respecto, te recomiendo los siguientes recursos:

También puedes ver documentales sobre los efectos que tiene el cautiverio sobre los animales, como Blackfish, The Cove, An Apology to Elephants y Born to be Wild.

Tenemos que entender que los animales que encerramos con fines de entretenimiento (y obviamente también aquellos catalogados como «de consumo») son individuos con sus propios deseos, necesidades y familias y, por lo tanto, debemos respetar sus derechos y dejarlos vivir libres y en paz.

Y tú ¿qué opinas? ¿Solías visitar estos lugares? ¿Qué te hizo cambiar de parecer? ¡Cuéntame en los comentarios!